Así era el lujoso barrio del Vedado en sus primeros años

Así era el lujoso barrio del Vedado en sus primeros años

Para los cubanos de hoy vivir en el Vedado es sinónimo de status. Sin embargo, aunque muchos no lo crean cuando surgió la idea de urbanizar la zona en la segunda mitad del siglo XIX, la idea de irse a vivir a ese lugar no suscitaba el menor entusiasmo entre los habitantes de la capital.

Tan poco entusiasmo que en 1870 existían apenas 20 casas en el Vedado. Todas alrededor de las calles Línea y Calzada que fueron las primeras que se trazaron y que son el núcleo fundacional del barrio.

Entre los primeros que decidieron alejarse del bullicio de La Habana para irse al Vedado hubo algunos vecinos de abolengo como el Conde de Pozos Dulces, quien mandó a edificar una típica casona criolla entre las calles 11, 13, C y D; o el doctor Antonio González Curquejo que levantó su residencia en Línea esquina B y construyó dos casas de alquiler en Calzada.

Precisamente al Dr. González Curquejo se debe agradecer que hoy se conozcan cómo fueron los primeros años de la barriada. Con precisión de historiador confeccionó una lista de los primeros vecinos (que bien pueden ser considerados los fundadores).

Entre ellos se contaban los hermanos José y Cirilo Yarini. El primero de ellos fue un médico muy famoso y construyó su casa en Linea y C, en tanto su hermano que vivía en Línea y 6 se considera uno de los padres de la Estomatología moderna en Cuba. Los dos eran tíos de Alberto, el más célebre de los chulos habaneros de la primera mitad del siglo XX en la Isla.

También se debe mencionar a la familia Labarrere, que en 1891 construyeron su mansión en 3ra entre Paseo y A. Esta vivienda todavía existe y se mantiene habitada por sus descendientes.

A medida que el Vedado se iba poblando también iban estableciéndose los comercios y los servicios.

La más antigua de las boticas del barrio de la que se tienen referencias fue la del Dr. Bueno que se encontraba en Línea y D, justo al lado del puesto de Don Salvador donde se vendían zambumbia, agua de Loja y otras bebidas populares de la época.

El primer hotel – y uno de los más antiguos de Cuba – fue el Trotcha que contaba con los jardines más bellos de La Habana y que se mantuvo muchos años como el más elegante de la Isla. Las ruinas del Trotcha se mantuvieron en pie por más de un siglo hasta que fueron derribadas por un ciclón en años recientes.

 

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